FORMA
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El proyecto Relevo Generacional parte de la certeza de que los oficios que nos han traído hasta el presente —las formas de hacer que moldearon casas, cuerpos y paisajes— contienen mapas de sentido que no deben perderse. Tomando como hilo conductor el refranero español, símbolo de la sabiduría cotidiana, se empareja con los oficios vivos —barro, madera, lana— para construir una narración que mira al pasado con ternura y al futuro con urgencia.
Mediante una investigación de campo que recorrió talleres, fábricas y maestros en las diecisiete comunidades autónomas, se recogieron gestos, herramientas y materiales: huellas que permiten imaginar objetos nuevos. Las piezas de la instalación no replican el pasado ni buscan la nostalgia; evocan la memoria sensorial de lo heredado, remitiendo, por forma, material o función, a objetos presentes en las casas de generaciones anteriores.
Cada pieza funciona como un puente entre pasado y presente, entre destreza manual, conocimiento cultural y mirada del diseño contemporáneo. La instalación articula un triángulo conceptual: Tradición — Diseño — Tecnología, donde cada vértice alimenta a los otros. La tradición aporta el saber encarnado, el diseño lo interpreta y lo hace habitable hoy, y la tecnología multiplica su alcance y lo preserva sin sustituirlo. Así, los oficios dejan de ser memorias en riesgo y se convierten en prácticas con futuro.
La tecnología actúa como archivo y memoria, documentando técnicas, procesos y estéticas de cada territorio. También funciona como plataforma de acceso y democratización, conectando a artesanos con nuevas audiencias y mercados globales, y como puente creativo, integrando relatos y materiales ancestrales en un lenguaje contemporáneo de diseño.
Artesanos participantes: taller Alberdi Makila, Made in Slow y Las Hidalgas con lana; Jorge Bellón con sanandresiños; familia Pablo Tito con cerámicas.
The Generational Relay project is based on the certainty that the crafts that brought us to the present —the ways of working that shaped homes, bodies, and landscapes— contain meaningful maps that must not be lost. Using Spanish proverbs as a guiding thread, symbolizing everyday wisdom, these are paired with living crafts —clay, wood, wool— to create a narrative that looks at the past with tenderness and the future with urgency.
Through field research visiting workshops, factories, and master artisans across Spain’s seventeen regions, gestures, tools, and materials were documented, forming traces that inspire new objects. The installation’s pieces do not replicate the past nor evoke nostalgia; they evoke the sensory memory of inheritance, referencing objects once present in previous generations’ homes.
Each piece acts as a bridge between past and present, between manual skill, cultural knowledge, and contemporary design vision. The installation is structured around a conceptual triangle: Tradition — Design — Technology, where each vertex feeds the others. Tradition provides embodied knowledge, design interprets it and makes it livable today, and technology multiplies its reach and preserves it without replacing it. In this way, crafts cease to be endangered memories and become practices with a future.
Technology serves as archive and memory, documenting techniques, processes, and aesthetics from each region. It also acts as a platform for access and democratization, connecting artisans with new audiences and global markets, and as a creative bridge, integrating ancestral stories and materials into a contemporary design language.
Participating artisans: Alberdi Makila workshop, Made in Slow, and Las Hidalgas with wool; Jorge Bellón with sanandresiños; Pablo Tito family with ceramics.